Societat "Ateneu Musical" de Cullera - Web oficial

Daniel Molina Fernández

¿Cómo empezaste en la música?
Yo empecé con la música por una oportunidad que te da la vida, gracias a un amigo y compañero de escuela, Ferran Sanz, que nos dijo a algunos amigos:- Venid al Ateneo que mi padre da clases de música y os gustará. Ahora mismo no recuerdo cuantos éramos pero subimos arriba y estaba su padre, Don Fernando, dando clase. Me gustó, no le dije nada a mi madre, porque entonces las clases de música no se pagaban, el libro si. Pues así fue, gracias a Ferran y a su padre, por casualidad y por estas oportunidades que te da la vida.

¿Por qué empezaste en el Ateneo Musical de Cullera?
Como he dicho antes por casualidad, Ferran que iba conmigo a escuela nos llevó allí, de hecho mi madre no lo sabía hasta que un día, Fernando el maestro de música, nos dijo que el libro se tenía que pagar, entonces le tuve que pedir a mi madre dinero para un libro, ¿para un libro de qué? me preguntó y contesté es que me había apuntado a música, ¿donde te has apuntado? y yo le dije donde estaba el musical y me costó convencerla porque yo me apuntaba a muchas cosas: fútbol, piraguas, y mi madre decía que primero eran los estudios… bueno al final la convencí. Mi madre es uno de los pilares por los cuales, gracias a ella, soy músico.

¿Qué instrumento tocas y por qué lo elegiste?
Yo tenía claro que quería tocar el saxo, José Antonio Ferrer Vizcaíno que era un amigo, tocaba el saxo a mi me gustaba. Era un instrumento famoso, me gustaba y como nuestros padres eran amigos , y todavía lo son, me decidí por el saxo. Pero el día que fui a recoger el instrumento no habían saxos y me dieron un clarinete para que comenzará a hacer embocadura. Yo no quería el clarinete pero la primera noche que llegue a casa estaba alucinando con el instrumento, no me habían explicado nada, lo monté, puse una caña y lo hice sonar y alucine. Al cabo de un tiempo yendo a clase con Vicente Bustillos, ya me dijeron que había un saxo y que ese clarinete era para otro, en ese momento a mi el clarinete ya me había enamorado pero con mucha pena fui a devolverlo y a recoger el saxo. En ese momento tuve una gran desilusión porque el saxo que me dieron estaba en unas condiciones pésimas, con un estuche verde que se desmontaba… y no sabía que hacer. Cuando llegué a casa me puse a llorar porque no quería ese instrumento tan viejo y me dio pena soltar el clarinete. Hoy en día estoy contento con mi instrumento porque ofrece muchas posibilidades.

Actualmente, ¿dónde estás desarrollando tu actividad profesional?
Yo llevo 20 años en la Banda Municipal de Barcelona, soy el saxo alto solista, parece el otro dia pero ya han pasado 20 años, estoy también en Barcelona Sax quartet, un ensemble que hacemos soundpainting y otros proyectos… pero el trabajo que me da de comer es el de la banda municipal.

¿En qué otros lugares has estado como músico profesional?
El primer lugar fue como músico militar, este trabajo me dio la posibilidad de salir de Cullera, tener un sueldo y terminar el grado superior. Yo soy de una familia trabajadora y humilde y me tenía que ganar el sustento de alguna manera. Tuve la oportunidad de ir a Zaragoza i estudiar con quien yo quería i salir un poco del ambiente un tanto enrarecido del Conservatorio de Valencia. En Zaragoza empecé a estudiar con Toni Cotanda, al que ya había conocido un año antes en un curso en Buñol, por cierto a este profesor, Fran Catalá y yo lo llevamos a Cullera y por él ha pasado muchísima gente. Estando en Zaragoza colaboré con el grupo Enigma de música contemporánea, con la Orquesta Sinfónica de Madrid tuve algunas colaboraciones, en el conservatorio de Tàrrega estuve de profesor. Después formamos el “Dani Molina quartet” junto con Pere Arguimbau, Ramiro Rosa i Joan Solà, con este conjunto grabamos varios discos. Con la Big Band del taller de músics de Barcelona estuvimos de gira con Santiago Auserón más de dos años… aparte de muchos conciertos más. También con mi amigo Ramir Martínez montamos el grupo Monocrom en un proyecto en el que llevo 4 ó 5 años y en el que mezclamos electrónica i acústica. I también montando el “Voramar Music Festival” en Cullera, festival que duró varios años y que tenemos ganas de recuperar.

Un día normal, ¿qué haces?
Un día normal, siempre que puedo y las circunstancias familiares me lo permiten porque tengo 4 hijas, me gusta ir al auditorio de Barcelona, que es donde ensayamos, dos horas antes y tener un tiempo para calentar el instrumento, para estudiar y preparar las partituras…. A las 10 ensayamos, paramos media hora y acabamos a la una. Me quedo a comer en el auditorio y, si puedo, continúo estudiando hasta que tengo que ir a por las niñas al cole. Por la tarde aprovecho para estar con la familia, merendar con ellas y también aprovecho para hacer otros ensayos con los otros grupos que tengo. Pero me gusta tener bastante tiempo para preparar las partituras de los conciertos de la banda porque el nivel de exigencia es alto debido a que hacemos conciertos cada fin de semana y con un programa diferente y con directores invitados…. Creo que somos la Banda Municipal que más conciertos realizamos de todo el estado.

¿Qué obras y que músicos marcan tu infancia?
La primera, aunque no es músico, es mi madre por su apoyo, su confianza, incluso por obligarme a tocar cuando no tenía ganas. También José Antonio Ferrer Vizcaíno, que era el profesor de saxo en el Ateneo, él fue un buen profesor que un día confió en mí, cuando todavía era un crio, para que le acompañara en un examen de música de cámara interpretando un dúo con él. Como veis todo sucede alrededor del Ateneo porque mi infancia está marcada por la sociedad musical y sobre todo mi debut en la banda con Gerardo Pérez Busquier interpretando el concierto para banda de Ida Gotkovski en mi primer certamen. El saber hacer del maestro Busquier, su buen hacer y todo lo que aprendimos de este hombre fue un regalo en nuestra infancia y que nos ha durado toda la vida. Por supuesto otros profesores de la banda como José Miguel Calero, Ricardo Colom, Agustín Colom, los compañeros de la cuerda de saxos, incluso de la charanga que iba a tocar aprendes cosas, cuando eres pequeño lo vas absorbiendo todo. Ya de mayor , el director de la banda Frank De Vuyst, en un certamen depositó en mi la confianza para preparar la cuerda de saxos.
Aunque no tiene que ver con la banda, me hice un coleccionable de música de jazz que todavía conservo, con discos de Charlie Parker y otros músicos de jazz, que me influyeron mucho.
Pero, como he dicho antes, mi infancia está marcada por el Ateneo, tuvimos muchísima suerte de tener esta sociedad cerca de nosotros.

¿Qué obras te gustaría interpretar?
El concierto para orquesta de armonía de Ida Gotkovski , soy músico de banda y soy un gran defensor de la música escrita para banda. En la banda municipal tenemos la suerte de tener un director que es un gran defensor de la música original escrita para banda José Rafael Pascual Vilaplana. Este director me está influyendo mucho por su visión y su buen hacer, creo que vamos por buen camino. Próximamente estamos preparando junto con David Salleras, Ramir Martínez y yo mismo una obra para banda que mezcla la improvisación y la electrónica. Creo y espero hacer pronto esta obra que ya ha sido premiada.